Allá por los años 40, para mantener la “memoria viva” de nuestros Mártires, en la misma “casa martirial” de Pozuelo donde ellos habían vivido y habían sido aprisionados, surgió la feliz iniciativa de recabar datos y testimonios de las personas que los habían conocido más de cerca, preferentemente de sus padres y de los párrocos. Los escolásticos de entonces se encargaron de escribir las cartas. No todos contestaron; pero sí hay un puñado de respuestas que queremos dar a conocer, pues sirven para acercarnos a la infancia y juventud de los futuros Mártires.
Trascribimos una carta de D. Carlos
Fernández, párroco del pueblo del Mártir, al entonces escolástico y hoy
sacerdote, P. Ernesto del Blanco Ormazábal,
natural del vecino pueblo de Almanza, provincia y diócesis de León. En ella nos da detalles interesantes sobre la vida de Francisco adolescente.







