martes, 19 de enero de 2016

Boletín nº 28


     Nuestro Señor Jesucristo fue enviado por el Padre “para dar la Buena Noticia a los pobres”. Llamó algunos discípulos a tomar parte en su misión, y desde entonces, sigue llamando a otros para que le sigan. Este fue el llamamiento que oyó S. Eugenio de Mazenod. Abrasado de amor a Cristo y a su Iglesia, quedó profundamente impresionado por el abandono en que estaba el pueblo de Dios. Decidió ser “el servidor y el sacerdote de los pobres” y sacrificar por ellos su vida entera. Ante la magnitud de la empresa, reunió junto a sí a algunos sacerdotes, animados del mismo celo ardiente por los más abandonados y los impulsó a vivir juntos (OMI CC.RR)

viernes, 27 de noviembre de 2015

Memoria litúrgica de los Mártires Oblatos


28 Noviembre 
memoria de los 23 Mártires Oblatos de Pozuelo
 beatificados en Madrid el 17 de diciembre de 2011.

 “Siempre me han conmovido hasta lo más hondo los relatos de martirio. Siempre, al leerlos, un secreto deseo me asalta de correr la misma suerte. Ése sería el mejor sacerdocio al que podríamos aspirar todos los cristianos: ofrecer cada cual a Dios el propio cuerpo y sangre en holocausto por la fe. ¡Qué dicha sería la de morir mártir!”
De de una carta que Gregorio Escobar  escribió a su familia, mientras se preparaba para la ordenación sacerdotal.

Aquí abajo se puede hallar la  Liturgia en español.

Para otros idiomas, consultar al P. Joaquín   jmartínezomi@gmail.com

lunes, 16 de noviembre de 2015

Se recuerda al P. Esteban...


El Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Pla, presidió ayer domingo (15.11.2015), en el Cementerio de los Mártires de Paracuellos, la Santa Misa con ocasión del Día de la Iglesia Diocesana, la Clausura del Año Diocesano de la Caridad y el LXXIX Aniversario del Martirio de 134 Beatos.
Durante la homilía Mons. Reig explicó que «unidos a los Santos Niños Justo y Pastor, a San Félix de Alcalá martirizado en Córdoba en el siglo IX, los mártires de Paracuellos son el mejor regalo que nos hizo San Juan Pablo II [cuando restauró en 1991 la Diócesis Complutense], poniendo en evidencia la vocación martirial de nuestra querida Diócesis de Alcalá de Henares».
Como testimonio de ello, el Obispo recordó las palabras que pronunció antes de ser martirizado el Beato Francisco Esteban Lacal, de 48 años, Provincial de los Oblatos: «Sabemos que nos matáis por católicos y religiosos: lo somos. Tanto yo como mis compañeros os perdonamos de todo corazón. ¡Viva Cristo Rey!».

viernes, 23 de octubre de 2015

Boletín de los Mártires Oblatos, nº 27



Ante la proximidad de la fiesta de los Mártires Oblatos de España, que se celebra el 28 de Noviembre, se ha entregado a la imprenta un nuevo número del Boletín. Adelantamos aquí, abajo, un resumen del mismo. Esta publicación se envía impresa y gratuitamente a todos los “Amigos de los Mártires Oblatos”. Si aún no te llega y quieres recibirla, hacerlo saber a la Casa Martirial, Avenida Juan Pablo II nº 45, 28224 Pozuelo (Madrid). Teléf. 91.352 34 16.

28 de Noviembre memoria litúrgica
de los Mártires Oblatos de España
Este es el día señalado por la Santa Sede para celebrar la fiesta de nuestros Mártires


Oremos


Dios todopoderoso y eterno, que al beato Francisco Esteban y a sus Compañeros les has concedido la gloriosa victoria del martirio mediante la oblación cruenta, haz que también nosotros,  por sus méritos e intercesión, podamos dar testimonio ante el mundo de quién es Jesucristo.  Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. R/.  Amén.

Mártires Oblatos de Laos: seis en uno





AVISO. -Ante la inminente beatificación de los Mártires de Laos, he elaborado un pequeño libro, 120 páginas, con las biografías de los Mártires Oblatos, titulado: SEMBLANZAS de los Seis Misioneros Oblatos martirizados en Laos, HEROICOS TESTIGOS DE LA FE. En un solo opúsculo se recoge lo que se he venido publicando hasta aquí en este mismo Blog. Si alguien se interesa, puedo facilitarle el archivo o file; para ello, necesito su email. También se podría enviar  ya impreso (10 € más gastos de envío); aunque resultaría más caro y,  para mí, más complicado.



viernes, 9 de octubre de 2015

Laos, José Boissel, 6º Mártir OMI



El hombre « que estornudaba fuerte » 
El Padre  José Boissel, o.m.i. 
(1909 – 1969)
                       Testigo de Jesucristo en Laos,                
asesinado a causa de la fe el 5 julio de 1969 en Hat I-et


Lo que sigue nos lo cuenta una seglar, Misionera Oblata de María Inmaculada, que viajaba con él P. Boissel:
« Dos o tres kilómetros antes de llegar al pueblo, en una curva del camino, yo oí una ráfaga de arma de fuego dirigida contra nosotros. Se reventaron los neumáticos y yo fui herida en la mano. Vi agitarse una bandera roja en el bosque a orillas del camino. Una segunda ráfaga y Teresa fue alcanzada en la cabeza; como yo soy más pequeña esas balas no me tocaron. Los disparos venían por la izquierda, del lado del conductor.
El P. Boissel fue herido en la cabeza. El jeep cayó al barranco, dio una vuelta sobre nosotros y se incendió. Las gafas del Padre se rompieron; él murió en el acto… Los tres estábamos completamente cubiertos de sangre
Yo vi tres jóvenes soldados vietnamitas que dieron tres vueltas alrededor del vehículo. Decían: “¡Los matamos!”  “¡Quememos el vehículo y sus ocupantes!”  Se retiraron y lanzaron una granada contra el coche ».

sábado, 26 de septiembre de 2015

Juan Wauthier, 5º Mártir Oblato de Laos


El Padre Juan Wauthier, o.m.i. 
(1926 – 1967)
Mártir de la caridad en Laos,
murió por la fe el 16 de diciembre de 1967 en Ban Na 

“El misionero es el hombre de la caridad: para poder anunciar a cada uno  Dios lo ama y que él mismo puede amar, tiene que dar pruebas de caridad hacia todos, entregando su vida por el prójimo” (Juan Pablo II, Encíclica  Redemptoris Missio, n° 89). 
Este es el mejor resumen de la vida del P. Juan Wauthier, Oblato de María Inmaculada.
Había ido a pasar dos días con los catecúmenos del pequeño pueblo de Ban Ban. A 800 metros de allí había un pequeño puesto militar. Los que querían quitarle la vida simularon un ataque de la guerrilla. Inmediatamente salió del poblado, porque en esa región en guerra permanente, siempre había que estar prontos para huir a la selva. Toma consigo a los dos niños que vivían con él y a tres catecúmenos, y los pone al seguro en una hondonada, recomendándoles: “No os mováis, no tengáis miedo, rezad”, les dijo. Él se aleja para darse cuenta de la situación y camina un poco rezando el rosario. Los muchachos oyeron: “Matad al Padre”. Se oyó un disparo. Herido al cuello, el misionero suplica a sus agresores, agazapados detrás de un seto: “¿Por qué me disparáis? ¡Parad! ¡Me duele mucho!” “¡Cállate!”, le contestan, y se reanuda el tiroteo. Recibe tres balas en todo el pecho, y se desploma. Los muchachos huyen aterrados.
El P. Juan Wauthier acaba de dar su vida para que el Evangelio sea fecundo en Laos.
Sigue...